Dice que aunque te pongas la capucha delante de un supermercado, si son las 9 de la mañana, robas dos piezas enormes de pan con tu cómplice en pijama, totalmente borrachos sientete afortunado de que no te hayan pillado. Y si además saliste corriendo y dando tumbos, da gracias que no te viera nadie haciendo el imbecil.